OPINIO
 

Almogávares valencianos

 
 

José Manuel Bou/ Almogávares valencianos, aragoneses y catalanes defendieron Constantinopla; burgueses valencianos financiaron el descubrimiento que organizó Castilla, pero donde navegaron marinos gallegos y vascos; teólogos castellanos, pero también navarros y vascos, alumbraron Trento, que luego defendieron santos de toda la península. Isabel fue una santa, pero Fernando, rey de Aragón y de Valencia, fue quien sentó las bases del imperio de la Universitas Cristiana con su política matrimonial y fue el creador del concepto de razón de estado, que superaba la política feudal, constituyendo a España como el primer estado moderno del mundo y la nación más antigua de Europa. Por supuesto que Castilla fue un reino fundamental en la forja de España, pero toda España, todos sus reinos y señoríos, contribuyeron a ese ideal con la misma devoción, ideal que traspasaron a América con la Hispanidad. El carácter de España no es solo cosa de Castilla, es cosa de todos sus pueblos, también del valenciano.

Todos los pueblos de España encontraron unidos su destino, todos ellos participaron en empresas comunes de un modo decisivo en la historia universal. También nosotros, los valencianos, en nuestra tierra de Papas y santos, de comerciantes y de guerreros, donde las naranjas son dulces y reposan los valientes, hayamos el sentido de nuestra historia milenaria unidos a los demás españoles en la gloria o en la decadencia, y junto con ellos nos salvaremos o nos condenaremos, en nuevos periodos de paz y prosperidad o en largas jornadas de mediocridad y agonía.

En esta época de confusión recordemos el espíritu de los almogávares valencianos que dominaron el mediterráneo al grito de “desperta ferro” o de Jaume I, que reconquistó nuestro suelo para la civilización occidental cristiana “por Dios y por España”.