OPINIO
 

Escola Valenciana
 

Manuel Latorre / El pasado 20 de Mayo el programa de “La Sexta”, “El Intermedio”, se vio obligado a pedir disculpas públicamente al Hospital General de Valencia por haber manipulado una noticia en la que acusaban al centro valenciano de haber mandado a casa a una inmigrante con la cabeza abierta por no tener papeles. Llegando a acusar al hospital de “falta de atención y denegación de auxilio”. Solamente después de las reiteradas quejas recibidas, el programa accedió a rectificar en antena y reconocer que en realidad la atención fue correcta y lo que ellos interpretaron como “dejar a la mujer sin un trozo de cráneo”, no era más que el procedimiento normal en estos casos.

Lo realmente grave de este hecho no es la metedura de pata del programa en si, sus informaciones sesgadas y tendenciosas son de sobra conocidas por todos. Si no que este tipo de noticias negativas sobre la Comunidad Valenciana se están convirtiendo desde hace tiempo en algo habitual en ciertos medios de comunicación. No parece descabellado pensar en una campaña de desprestigio contra este viejo reino que tenga como fin conseguir que se asocie la marca Valencia con todo lo negativo: Corrupción (Aunque después puedan ser absueltos los políticos imputados). Desmanes urbanísticos. Xenofobia generalizada (Todos los reportajes sobre la extrema derecha en España tienen como referente a Valencia). O los crímenes más nefandos (Empezando por los de las niñas de Alcacer). Terminan siendo asociados, casi siempre, con la Comunidad Valenciana, como si en el resto de España nada de todo esto ocurriese.

Probablemente más de un lector estará pensando en que ya estamos con el victimismo de siempre. Pero la realidad es que el último estudio realizado sobre la “confianza autonómica”, que data de 2011 y fue encargado por la empresa de seguros ARAG, ya revelaba que la Comunidad Valenciana ocupaba el quinto puesto entre las comunidades que generaban menor confianza entre los españoles. Cataluña (33%) y País Vasco (30%) encabezan la lista por razones obvias. Después Andalucía (25%), Madrid (20’3%) e inmediatamente después la Comunidad Valenciana (20’1%). Y seguramente esto no haya hecho más que empeorar desde entonces.

Esta campaña de difamación y desprestigio no es nueva. Por no remontarnos al Compromiso de Caspe (1412) cuando los representantes valencianos, San Vicent i Fray Bonifacio Ferrer, apoyaron al pretendiente castellano, Fernando de Trastamara, frente al catalán, el conde de Urgell. Situémonos en 1898 cuando la llamada generación del 98 se dedico a atacar duramente a Valencia, acusándonos de holgazanes y de haber sido favorecidos por el clima y la naturaleza. Llegando a afirmar Valle Inclán, una de las figuras más notables de aquella generación, que el mal de España venia de la influencia Mediterránea levantina (es decir, Valencia). Algo con lo que Unamuno también estaba de acuerdo. O en fechas más cercanas la desafortunada acuñación del “Levante Feliz” en plena Guerra Civil y que nos asocio ya para siempre con una imagen bucólica y des faenada que nada tiene que ver con la realidad de esta tierra.

Parte fundamental de la actual campaña de desprestigio va dirigida a la Sanidad Valenciana. Baste con recordar los durísimos monográficos dedicados al nuevo hospital La Fe, incluso antes de su puesta en marcha. Campaña a la que los representantes del catalanismo político más recalcitrante, como Monica Oltra del Bloc-Compromis, se han prestado gustosamente. Contribuyendo con ello a cargarse una imagen que ha costado muchísimos años y esfuerzos labrarse y que será muy complicado volver a poner en valor después de tanta difamación. Porque si los propios valencianos contribuimos a nuestra auto destrucción, tal vez si que nos merezcamos todo lo que nos esta pasando y no se trate tanto de un tema de victimismo como de un Harakiri colectivo.


 

MANUEL LATORRE
(President del Grup d'Accio Valencianista)