OPINIO
 

La verdad es nuestra fortaleza

 
 

Juan Vanrell Nadal/ “Ni la lengua valenciana ni la balear perecerán nunca. Están ancladas férreamente en la roca inamovible de LA VERDAD.  La verdad histórica y la verdad filológica.

LA VERDAD HISTÓRICA desmonta completamente la teoría sagrada del pancatalanismo obseso que nos hace sumandos de su imperial lengua catalana. Los hechos son tozudos e inamovibles:  En 1229, conquista cristiana de Mallorca, y en 1238, conquista de Valencia, Cataluña, como tal, no existía. No existía como entidad política ni como entidad geográfica. Si miento, emplazo a los arturs, jordis, oriols, alfreds, ferrans y demás nacionalistas, ebrios de soberanía imperialista catalana, a que nos digan, con documentos históricos en la mano, cuál era la extensión y cuáles eran  los límites geográficos de la ensoñada “Cataluña del s. XIII”… Que digan cuál era el nombre y la biografía de su “President en Cap” de aquellos años prodigiosos… No podrán hacerlo. La actual Cataluña a la sazón no existía institucionalmente. Lo que sí existían, porque todo ello está documentado, eran todos y cada uno de los 8 condados autónomos, con límites y nombre del conde respectivo. Todos ellos, incluido el de Barcelona, eran de soberanía del Rey de Francia con el nombre de “Marca Hispánica”. Esta soberanía francesa comenzó con Carlomagno, año 802, y acabó con Luis IX, año1258, es decir 456 años. (¿Entienden ahora eso de “vacances, servei, dons, si us plau, mercí, adreça, signar, desenvolupar, mot, hereusement” y demás galicismos catalanes que descaradamente nos imponen también a nosotros?). Ante lo expuesto, históricamente irrefutable, una Cataluña jurisdiccionalmente inexistente no pudo dar su lengua a Mallorca en 1229 ni a Valencia en 1238. De ser cierto, sería un prodigio lingüístico portentoso que ensombrecería el milagro de la resurrección de Lázaro…

La verdad histórica derriba por su base las falacias que pregonan que el “valencià” y el “baléà” (mallorquín, menorquín, ibicenco y formenterense)  son obra catalana. Lo grave es que esta mentira se estudia obligatoriamente en los libros escolares, causando estragos perversos. Tengo el caso de un muy buen amigo cuyos hijos rechazan lo expuesto porque en sus libros de la UIB se estudia que el balear es catalán.  En la línea de esta sumisión ovina encaja una experiencia personal en una notaría de Palma. El oficial me preguntó amablemente por mis “vacances”. Amablemente también le contesté que “vacances” es palabra francesa y que en Mallorca siempre hemos dicho “vacacions”, más acorde con su origen latino “vacationes” . Me miró sorprendido: “Huyyyy, vostê aquí emb aquestas idèas no sería catedràdic ni fería carrera”… Empero, a pesar de sus muchas artimañas pancatalanistas, LA MENTIRA no prevalecerá sobre la fuerza de LA VERDAD.

No menos clara y contundente es LA VERDAD FILOLÓGICA:  “El dueño y artífice de una lengua es el pueblo que la habla”, nos dicen todos los tratados de Filología. Así lo proclaman Saussure, Menéndez Pidal, Grévisse, Alarcos, Adrados, Chomsky y demás grandes maestros de la Filología Moderna.  (Algo de ellos deberían de aprender las estultas “portavozas” podemitas, carentes absolutas de sabiduría filológica). En Valencia siempre se ha llamado “valenciano” a su habla. Recuerden a Ausias March, Martorell, Rois de Corella, S. Vicente Ferrer y demás ilustres valencianos antiquísimos que ensalzaban su “valentina lingua”. Ésta es por tanto su verdadera lengua en ciencia filológica… En todos los pueblos de las Baleares la gente dice siempre que su lengua propia es la modalidad de su isla: “mallorquí, menorquí, ervissenc, formenterí”.  Este BALEARICUM ELOQUIUM  es su lengua real y auténtica…  Todo lo demás son patrañas, embustes y tergiversaciones inventadas por un delirante y ofuscado  pancatalanismo que, exclusivamente por razones políticas y desbordante dinero, hace creer lo contrario. Los “pancas” están inmersos en LA MENTIRA remunerada. Nosotros nos cimentamos en LA VERDAD objetiva.

La verdad histórica y la verdad filológica son nuestra fuerza y nuestra seguridad. Los equivocados no somos ni los valencianos ni los baleáricos. Nosotros somos los engañados y expoliados por nuevos “judas” ilustrados que adoran extasiados al generosísimo becerro de oro catalán. Se valen de la escasa cultura del pueblo, emulando los versos lopescos: “Como paga el vulgo, es justo/  hablarle en necio para darle gusto”. En Mallorca han dado tanto “gusto” que los pancas isleños son más fanáticos que los propios catalanes. Aceptan y pregonan absurdamente que la Lengua Balear no existe… ¡Que es “català”!,,, ¡Aberración infame!...  Si TRADICIONALMENTE  se ha llamado “mallorquín” la lengua de mi tierra, histórica y filológicamente éste es su verdadero nombre.  ¿Tan golosas son las mamandurrias catalanistas que han conseguido el absurdo increíble de que haya demasiados mallorquines que prefieran una lengua foránea a la suya ancestral propia que, por sus especiales singularidades estructurales y fonéticas, es un verdadero tesoro irrefutable de la lingüística románica?
           
Sinceramente, no encuentro explicación lógica a tanta aberración cultural. “Som es més mallorquí de Mallorca, però que ningú me tòqui may es català, sa méva llengo”, me dijo una vez Pére Rotger, cuando era alcalde de Inca…  Se abusa impúdicamente de la bondad e incultura del vulgo y, por más descaro, se recurre al chantaje:  O pasas por el aro del “català”  o todo serán dificultades para hallar trabajo u obtener subvenciones. ¡Chantaje laboral y económico!  A todo esto hay que añadir la cobardía acomodaticia de los timoratos y melifluos dirigentes del PP que caen en el otro chantaje del miedo a las algaradas desaforadas de sus contrarios. Para contentarlos Zaplana inventó en su día la carísima e inútil AVL (de qué lengua), engañando a todos al negociar que la lengua catalana se llamara “valencià” en Valencia.  En Baleares el PP sólo acepta que el bilingüismo esté integrado por el castellano y ¡EL CATALÁN!.  No quieren molestar al “ogro” nacionalista de Cataluña: “Juan, es de s’Acadèmi perdêu es temps. Teniu tota sa rahó del mon, però es jefes de Madrid no vòlen que per res se molesti es podê català”, se me ha dicho alguna más de una vez.
           
A pesar de tantos absurdos y de tantas aberraciones incalificables, Valencia y Baleares han de mantenerse firmes e irreductibles: ¡¡¡LA FUERZA DE LA VERDAD CIENTÍFICA ESTÁ CON NOSOTROS!!!



Juan Vanrell Nadal
Catedrático de Francés
Pte. de la Acadèmi de sa Llengo Baléà. Premi Llealtat 2009